Mitos sobre el blanqueamiento dental

El blanqueamiento dental es un procedimiento y tratamiento estético que contribuye a que los dientes recuperen su color natural. En cualquier clínica dental de Barcelona podrán realizártelo.

Sin embargo, existen muchas mentiras a su alrededor que hace que los pacientes tengan miedo del mismo. Por ejemplo, los mitos que hoy hemos decidido desmentirte.

Daña el esmalte del diente

Es cierto que esto puede ocurrir si el blanqueamiento se hace mal. Hay peróxidos muy agresivos que, combinados con el láser, pueden desmineralizar el diente. Por eso, hay que estar seguros de que el dentista que lo va a realizar es el adecuado. Y, para ello, se debe buscar referencias.

Los blanqueamientos de farmacia no funcionan

Hay que pensar en ellos como en un complemento al blanqueamiento realizado por el dentista, para mantener el color. Así, si se aplica como se debe, claro que funciona. Pero si se pretende que funcionen como un blanqueamiento de dentista, es evidente que no conseguiremos los resultados esperados.

Las pastas dentales blanqueantes son una buena alternativa

No. De hecho, también funcionan como un complemento para mantener el color una vez se ha realizado el blanqueamiento en el dentista.

El bicarbonato de sodio blanquea los dientes

Los cristales de las sales del bicarbonato de sodio tienen un poder abrasivo que pueden limpiar las manchas superficiales del esmalte. Pero, si aplicamos un uso continuo, es muy probable que terminemos desgastando la superficie dental a largo plazo.

Un blanqueamiento dental es suficiente… para siempre

Con los cuidados prescritos por el dentista, un buen color de dientes se puede mantener un año o incluso más, pero mantenerlo depende, en realidad, de la respuesta biológica de cada paciente, así como de sus hábitos de alimentación y de higiene.

El blanqueamiento contribuye a la pérdida de piezas a largo plazo

No existe ninguna relación entre el blanqueamiento y la caída de los dientes, ni la pérdida de tejidos que funcionan como soporte de los mismos. Sin embargo, ésta es una mentira bastante extendida entre los que temen como al diablo el blanqueamiento dental.