Cómo plantar cara a dolencias del runner

El running es un deporte muy de moda hoy en día a causa de que solemos pensar que cualquiera puede salir a correr. Sin más. Sin tener en cuenta que podemos caer en diversos errores que nos lleven a sufrir molestias y lesiones diversas.

Por ejemplo, una mala técnica, una pisada incorrecta o unas zapatillas poco adecuadas pueden significar la diferencia entre sufrir o no un percance durante la actividad física. Claro que siempre puedes optar por recuperarte con productos como ostenil, pero lo ideal sería que te protegieras. Porque, como bien sabrás, “más vale prevenir que curar”.

Lesiones típicas del runner

La mayoría de las dolencias articulares pueden ser prevenidas, y también, aliviadas. Pero ten siempre en cuenta que los riesgos están ahí y que, en cualquier caso, si no eres lo suficientemente cauto y responsable, siempre cabe la posibilidad de que te lesiones de por vida.

Las dolencias más habituales en un runner son las siguientes:

Estrés tibial

Puede tener lugar como consecuencia de una postura incorrecta, una mala técnica y el impacto del deporte. Sus síntomas pasan por el dolor en las espinillas o en la zona interior de la tibia que se vuelve más fuerte en cuanto empiezas a correr, pero que se alivia cuando la zona comienza a entrar en calor.

Rodilla del corredor

Los pies planos, muslos rígidos, tener una rodilla desalineada y un sobreesfuerzo en la carrera, entre otros motivos, pueden ser los desencadenantes. Se trata de una lesión que provoca dolor en el centro de la rodilla, ya sea por dentro o por fuera, y que puede llegar a extenderse hasta el muslo. Incluso, en algunos casos, hasta la espinilla.

Tendinitis en el tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles une los músculos de los gemelos con el talón. Esta dolencia del runner puede tener lugar por culpa de unas zapatillas deportivas en mal estado o mal escogidas, por sobreesfuerzo, por correr con una técnica incorrecta o, también, porque nuestros músculos estén más rígidos de la cuenta.

Puede ser una lesión grave hasta el punto de llegar a alejarnos de la actividad física durante meses para garantizar una buena recuperación.